viernes, 1 de octubre de 2010

La planeación comunitaria del territorio (PCT)


Posted by pedroster under Desarrollo Rural
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Tomado de:
Ordenamiento Territorial Comunitario:
un debate de la sociedad civil hacia
la construcción de políticas públicas

SEMARTNAT – INE
La PCT parte de constatar que las comunidades rurales propietarias en colectivo
de un territorio tienden a desarrollar procesos explícitos de asignación de
sus recursos naturales, especialmente bosques, agua y pastos. Por lo común
estos arreglos organizativos van acompañados de la existencia de líderes carismáticos
aceptados por la mayoría de la población, de modo que conforman
verdaderas instituciones locales no sólo para la regulación del uso del suelo
sino también para la resolución de los conflictos que normalmente se dan dentro
de los grupos sociales organizados.
Lo se ha podido demostrar en el trabajo con la PCT es que el proceso
desencadenado por una iniciativa de este tipo explicita la forma en que se
toman las decisiones sobre el uso de un territorio poseído colectivamente por
las familias de una comunidad o un ejido, volviéndola asequible, transparente
y más compatible con el desarrollo de esquemas democráticos y equitativos.
Para racionalizar esa toma de decisiones, la Planeación Comunitaria del
Territorio plantea:
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1. Explicitar las necesidades y las expectativas de la comunidad en cuanto a la
utilización presente y futura de su territorio.
2. Hacer patente la existencia de grupos con intereses legítimos en pugna
constante por la asignación de recursos comunes.
3. Asegurar la participación de todos los actores sociales en la determinación
de los usos del territorio y en el establecimiento de las reglas de acceso a
los recursos naturales.
4. Hacer explícitos los conflictos latentes entre los diferentes actores y sectores
de la comunidad.
5. Poner de manifiesto el papel y los compromisos adquiridos por actores
externos cuya opinión tiene peso e influencia en las decisiones que
toma la comunidad.
El hecho de que también las minorías gocen de respeto
y consideración y sean parte activa en la definición del manejo del territorio
es clave para lograr consensos sólidos y duraderos. Cada actor dejado fuera
del proceso de toma de decisiones es un riesgo de inoperancia del plan de uso
del suelo, pues aquellos que no vean cubiertos sus intereses en la estrategia
colectiva minarán los acuerdos y dificultarán el cumplimiento de las reglas.
Asimismo, cuantos más actores queden marginados de las discusiones y las
resoluciones, mayor será el peligro de reproducir patrones de inequidad social
y de deterioro de los recursos naturales.
La PCT tiene seis características básicas:
1. La comunidad es la unidad de planeación.
2. Se orienta claramente hacia el ordenamiento del territorio compartido
por un grupo social.
3. Reconoce la existencia de actores sociales intra y extracomunitarios con
influencia en la toma de decisiones y busca su participación para lograr
equilibrios.
4. Refuerza la cultura propia incorporando las estructuras organizativas y las
prácticas de manejo de los recursos naturales de la población.
5. Parte del conocimiento empírico de los integrantes de la comunidad sobre
su entorno para arribar a una propuesta de uso del suelo compatible con
la visión colectiva.
6. Aprovecha recursos tecnológicos congruentes con la imagen de futuro
elaborada.
Al construir la PCT, más que pretender generar nuevas herramientas, retomamos
muchas de las ya existentes en las ciencias sociales y naturales, particularmente
en disciplinas que nos aproximan más a la visión local del territorio,
como la etnobotánica y la agroecología, al igual que metodologías que
promueven la participación de la población rural en la toma de decisiones,
entre ellas la investigación-acción y la Evaluación Rural Participativa (ERP).
Frente a estas exigencias, incluso con sus límites, la PCT es un esquema
metodológico que contribuye a la gestación de una nueva visión del desarrollo
rural con un enfoque novedoso del manejo de los ecosistemas: aprovecharlos
donde sea posible y protegerlos cuando sea requerido. Pensamos que multiplicar
su aplicación favorecería:
La consolidación de la capacidad de sustento de la vida en las áreas
rurales.

Es fruto de favorecer entre las poblaciones la formulación de una visión más
sistematizada de su entorno y de sus expectativas con respecto a él, que las
aleja de las imágenes cornucopianas ingenuas y alimenta de manera clara su
toma de conciencia sobre la finitud del territorio disponible y por lo tanto de
los recursos allí albergados.
La continuidad de la identidad cultural y el reforzamiento de la cultura propia
En la PCT se emplean diversos métodos para discutir aspectos culturales cuya
relevancia no siempre es percibida por los actores locales debido a su cercanía
y cotidianeidad. Aquí resulta clave la participación de actores extracomunitarios
y conocedores del desarrollo rural, pues ayudan a contrastar la experiencia
de la comunidad con la de otras colectividades y a resaltar lo diferente y
valioso de su cultura.
La explicitación por el grupo social de sus visiones actual y prospectiva
permite inducir un proceso de reflexión sobre las prácticas sociales y ambientales
que influyen o pueden influir en el logro de esos escenarios. Asimismo
hace posible que el grupo adopte elementos ajenos a la tecnología y la cultura
propias pero adaptándolos a su contexto, de manera que complementen a los
locales sin poner en riesgo sus fundamentos (Bonfil 1981).
El mantenimiento del paisaje rural
Las prácticas culturales reproducidas por un conjunto de actores sociales en el
nivel regional conforman patrones paisajísticos que la Planeación Comunitaria
del Territorio ayuda a caracterizar y mantener. Por ejemplo, herramientas
como los transectos (Lara y Díez 1996) sintetizan los componentes del paisaje
y permiten su mejor apreciación por los actores que los moldean, particularmente
al destacar la dimensión colectiva que hay detrás de ellos.
La preservación de la diversidad biológica
El enfoque teórico utilizado en la PCT retoma conceptos fundamentales propuestos
por Daniel Janzen (2000) en lo que respecta a sostener las condiciones
de evolución de los factores naturales y humanos gracias a los cuales existen
los ecosistemas actuales.
Por consiguiente, se asume que el paisaje está integrado por una serie de
constituyentes bióticos, abióticos y sociales que interactúan entre sí y dan origen
a procesos que generan biodiversidad. Al caracterizar tales procesos es
posible dilucidar sus causas y proyectar actividades para que sigan activos; la
PCT es útil en estas tareas.
La viabilidad económica de los esquemas de conservación
En la actualidad, muchos de los recursos económicos mundiales destinados a
la protección de la biodiversidad son acaparados por los grandes consorcios
civiles de naciones industrializadas y los gobiernos de países megadiversos; en
consecuencia, muy pocos fondos han llegado directamente a las comunidades
y a los propietarios de tierras afectados por decretos que les sustraen la capacidad
de controlar sus territorios.
En tal marco, uno de los objetivos de la PCT es hacer visibles los esfuerzos locales
por la conservación y llamar la atención sobre el papel que los poseedores
de las tierras pueden cumplir en el cuidado de espacios silvestres y de agropaisajes.
Los números, siempre valiosos, demuestran que con muy baja inversión es
posible establecer conglomerados continuos y discontinuos de superficies clasificadas en diferentes categorías de protección y vigiladas por las mismas poblaciones que las habitan. Así se contribuiría a la formación de activos naturales
que pueden transformarse en capital mediante su lanzamiento al mercado de
servicios ambientales en sus diferentes facetas. Si se canalizara a dichas iniciativas
parte de las inversiones ocupadas en fomentar la conservación, los alcances
podrían ser sorprendente e inesperadamente favorables para ésta.
El aseguramiento de la calidad del entorno natural
Puesto que la PCT parte de evaluar el estado actual de la base local de recursos
naturales, el plan de ordenamiento del uso del suelo resultante constituye
una herramienta para mantener y mejorar esa base, de modo que contribuye a asegurar un ambiente sano en el largo plazo.
Ello se logra mediante la implementación de planes de manejo específicos para las diferentes áreas asignadas a los distintos usos. Además, el plan de ordenamiento es regulado por un instrumento normativo interno cuya aplicación corre a cargo de las autoridades comunitarias. En conjunto, el plan de ordenamiento, los planes de manejo y el reglamento de uso del suelo permiten monitorear la respuesta de cada área a la proyección comunitaria e integrar planes regionales de ordenamiento.
[ Entre 1990 y 1997 en Latinoamérica se llevaron a cabo 3,489 proyectos de conservación, costeados por al menos 65 fuentes de financiamiento (aunque 90% de los fondos provino de agencias multilaterales) y con una inversión total de 326 millones de dólares estadounidenses. Sólo entre 1.4 y 5% de este monto fue dedicado a realizar actividades en las cuales la población afectada por los referidos decretos estuvo directamente involucrada, como el manejo de ecosistemas, las empresas sostenibles y la capacitación, en tanto que 70% se dedicó al pago de las burocracias gubernamentales y no gubernamentales relacionadas con las ANP (Castro y Locker, 2001).]